Artista invitada
Hay períodos de la historia, como el que atravesamos, donde las expectativas de cambio retroceden a zonas pantanosas.
Pero la misma historia demuestra que hay flujos y reflujos y que la expectativa vuelve. Todo esto tiene que ver con la utopía.
La utopía jamás se cumple, fracasa, pero deja una renovación y la idea imperiosa de retomarla.
Juan Gelman
Sobre la artista
Hablar de Marta es hablar de una artista cuya trayectoria atraviesa épocas, debates y transformaciones profundas en el campo del arte.
Dueña de una obra prolífica y de una sólida formación en el oficio del pintor, su trabajo se inscribe en una tradición donde la materia, el color y el hacer conservan un lugar central.
A lo largo de décadas de producción, sostuvo una voz propia incluso cuando los cambios de paradigma desplazaban la atención hacia otras formas de producción artística.
Pero reducir su legado a la pintura sería insuficiente. Marta fue también docente, gestora cultural, activista y una incansable luchadora por las causas sociales.
Su mirada encontró en el arte una herramienta para dar visibilidad a historias frecuentemente relegadas: los trabajadores de la fruta, la minería, las fábricas recuperadas y tantos otros protagonistas de la vida colectiva aparecen en sus series como parte de una narrativa coherente y comprometida.
Su obra construye un puente entre milenios. Entre la tradición y los nuevos tiempos. Entre el oficio heredado de los maestros y las preguntas urgentes de una sociedad en permanente transformación.
En un mundo atravesado por avances tecnológicos vertiginosos, sus pinturas continúan recordándonos que persisten deudas pendientes en materia de justicia social, memoria y dignidad humana.
Para quienes tuvimos el privilegio de ser sus alumnos, permanece además el recuerdo de su temperamento apasionado, su convicción profunda y su compromiso con la enseñanza. Porque ella enseñaba pintura, pero también transmitía una forma de estar en el mundo.
Y aunque sus pinceles ya no dancen sobre la tela tensa, sus colores siguen vibrando. Siguen contando historias. Siguen ofreciendo una silenciosa y contundente lección sobre el oficio del pintor.
Chapeau.
Bio
Marta Such nació en Zapala, provincia del Neuquén. Maestra de grado, pintora y gestora cultural, desarrolló una extensa trayectoria artística y docente que la convirtió en una de las referentes de las artes visuales de la Patagonia.
Docente en la Escuela Superior de Bellas Artes de Neuquén, construyó una obra profundamente vinculada a la realidad social y cultural de la región. A través de numerosas series dedicadas al trabajo, la educación y la vida comunitaria, su producción constituye un valioso testimonio visual de la historia reciente de Neuquén y la Patagonia.
Paralelamente a su labor artística, desempeñó un papel activo en la formación de nuevas generaciones de creadores, participando en procesos de transformación de la educación artística provincial que ampliaron los espacios de formación técnica profesional para artistas visuales.
Su labor como artista, docente y promotora cultural ha dejado una huella significativa en generaciones de estudiantes y en el desarrollo de la escena artística regional.
GALERIA
La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por mucho que camine nunca la alcanzaré. ¿Entonces para qué sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar.
Eduardo Galeano